Y desde las tramposas escaleras
gritaba puras mentiras
recordando quién era el menos poderoso de todos
para ir a conseguir,
una última oportunidad.
Y así es como decide,
descender a suplicarle una entrada a su reino
Aunque las manchas de su piel
le impedirán al lugar que se le plazque
pasar.
Condenado por malos augurios,
condenado de por vida
y muriendose por vivir.
Fumando sus últimos respiros,
decide autosentenciar su alma
A no pedir más de él,
del cuerpo
y la mente que siempre la acompaño
Tomar las agallas de partir,
y construir un sueño crepúsculo .
No hay comentarios:
Publicar un comentario