Deje pudrir esa manzana,
fría,
fresca,
insaciable,
la dejé seguir su ciclo,
la desaproveche.
Cuando la ví en el mercado a la vuelta de casa,
me dije
esa manzana es la que quiero comer,
quiero sentirla crocante y jugosa en mi boca,
quiero triturarla,
morderla bien fuerte,
saborearla,
masticarla.
Con los días, no me apetecia una fruta,
queria otra cosa
queria empezar a buscar otras delicias
que nunca antes había probado.
Mientras tanto, la manzana estaba en la frutera
desvanecida
y cansada de esperar,
murió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario